Campos de experimentos del Grupo de Extensión y Servicios Agrícolas (GESA) de Ciego de Ávila Foto: Raudel Fernández Fernández.

El INICA tiene la responsabilidad de diseñar, validar y ejecutar programas y proyectos de ciencia e innovación tecnológica que contribuyan a obtener variedades de caña de azúcar de más calidad y a menor costo, con criterios de sostenibilidad del agro ecosistema y de adaptación a los cambios climáticos.

De la Red Experimental del INICA, desde el Grupo de Extensión y Servicios Agrícolas (GESA) de Ciego de Ávila se hacen estudios relacionados con estos temas. En este apartado se precisa que los peligros del monocultivo se mantienen, más en plantaciones de alta importancia económica para el país como la caña de azúcar, de ahí la necesidad de buscar especies con mayores rendimientos y resistencia a enfermedades. En Ciego de Ávila, investigadores laboran en el empeño, que va desde el seguimiento al uso diferenciado de los genotipos hasta el control de su adecuada explotación.

Esta actualización del balance de variedades en los diferentes niveles de producción (nacional, provincial, empresarial y cooperativo) de la dulce gramínea ocurre anualmente en Cuba y, el pasado año, de las 19 variedades seleccionadas para el proceso de extensión, tres fueron avileñas: C05-306, C05-307 y C05-308.

Las investigaciones de las que surgieron se enmarcan dentro del programa de fitomejoramiento de la caña y están encaminadas a conseguir plantas de alto contenido azucarero y tolerantes a las principales plagas que la afectan como la roya, el carbón y el mosaico.

Eulalia Ojeda Hernández, directora del Grupo de Extensión y Servicios Agrícolas (GESA) de Ciego de Ávila, explicó que para generalizar una especie en los campos se transita por un proceso largo, pues de la hibridación hasta la recomendación transcurre un período que oscila de 15 a 20 años.

“El éxito de una variedad de caña depende alrededor de un 15 por ciento de la genética, el resto es del ambiente. Ello significa que influyen en su rendimiento el tipo de suelo donde se siembra, los manejos agrícolas, las condiciones fitotécnicas y las diferentes variables del cambio climático”, agregó Ojeda Hernández.

“Ello hace que el comportamiento sea diferente en lugares distintos, por lo que la extensión de nuestras variedades al resto de las provincias constituye un paso de avance significativo; pues dentro de dos o tres años el territorio avileño podría contar con otras variedades comerciales de caña”, dijo la directora del GESA en Ciego de Ávila.

Mucho aún resta por hacer para que en los próximos años el potencial de la provincia supere las 300 000 toneladas de azúcar, pero a partir de acciones como estas, en las que interviene el conocimiento científico, se dan pasos en tal propósito.

Además de la extensión de los tres cultivares de caña referidos, para los estudios de intercambio en diferentes escenarios de suelo y clima del país, el GESA avileño durante 2020 también trabajó en el Programa de desarrollo integral diversificado de las bases productivas de la Empresa Azucarera de Ciego de Ávila, encaminado al autoabastecimiento alimentario del sector azucarero, lo cual les hizo merecedor a la entidad del Premio Provincial a la Innovación Tecnológica.

 

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