Central Siboney. Foto tomada de Internet.

La visita de la última semana por tres de los cuatro ingenios que se alistan en Camagüey para la zafra 2020-2021, encabezada por José Ramón Monteagudo Ruiz, miembro del secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Jorge Luis Tapia Fonseca, viceprimer ministro; José Antonio Pérez Pérez, secretario del Sindicato Azucarero en el país, y otros directivos del Grupo Nacional Azucarero AZCUBA, resultó provechosa para los agro azucareros de la provincia.

Se trata, en la antesala de la “nueva normalidad” (para cubrir los altibajos de la economía y los avatares del acoso de los Estados Unidos hasta para evitar la entrada de un tornillo o tuerca para reparar un equipo), de volver por los fueros en el ahorro y recuperación de chapas, hierros, piezas, accesorios mediante la invención e innovaciones; de darle apoyo administrativo y atender lo mejor posible los desvelos de aquellos obreros que levantan –una vez más– las banderas del Sí se puede.

En el intercambio de los dirigentes nacionales con los agroindustriales de los centrales Batalla de las Guácimas y Panamá, en el municipio de Vertientes, y el “Carlos Manuel de Céspedes” en el territorio de igual nombre, no apareció una sola palabra justificativa ni un reclamo ante la nítida comprensión de los altibajos de la economía cubana asediada con saña por el Gobierno estadounidense, y sí la respuesta productiva que espera la máxima dirección de Cuba de los azucareros camagüeyanos.

En “Batalla” y “Panamá”, por ejemplo, se plantearon mejoras de las vías férreas de ese ramal hasta Florida y los caminos cañeros de interés nacional como la carretera que vincula el circuito de Santa Cruz del Sur con Vertientes. Los industriales de esa última localidad, marchan a buen ritmo los preparativos de la molienda, más necesitan garantizar agua para el proceso productivo, destrabar el sistema eléctrico de bombeo desde el embalse suministrador a unos 700 metros de distancia.

Los protagonistas fabriles de ambas industrias, aseguran que la caña que les pongan la van a convertir en azúcar con eficiencia. Además, adelantan las reparaciones para ganarle tiempo al inicio de arrancada, que es como burlar con el plan de producción en mano, las posibles lluvias que casi siempre paran molinos en el medio sur provincial.

Para ganar esa ventaja, primero, hay que ajustar y reparar con calidad los hierros, eliminar las fallas que provocaron el tiempo perdido en la industria la contienda pasada y, el “Batalla”, adelantar ostensiblemente la arrancada prevista, hasta ahora, para la primera semana de enero. Los del “Panamá”, aunque cautelosos según su director Rafael Valdés, pueden sorprender a principio de diciembre y darle el alegrón a Camagüey y el país con un comienzo altamente productivo y estable.

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